Tribuna BDS. Solvencia II: un ORSA inteligible

José Luis Maestro, inspector de seguros del Estado (Excedente) y socio-director de Ideas SA

Como parte del sistema de gestión de riesgos, la Directiva de Solvencia II exige a las entidades aseguradoras que hagan una evaluación interna de sus riesgos y de su solvencia (ORSA). A su vez, la propia directiva dispone que esta evaluación interna, o autoevaluación, abarque, como mínimo: la determinación de las necesidades globales de solvencia; el cumplimiento continuo de los requisitos de capital y de provisiones técnicas; y la medida en que el perfil de riesgo de la empresa se aparta de las hipótesis subyacentes en el cálculo del capital de solvencia obligatorio.

El punto más dificultoso, sin embargo, es el de cómo proceder a la determinación de las necesidades globales de solvencia a que se refiere el primero de los requerimientos citados. La primera dificultad estriba en precisar qué debe entenderse por necesidades globales de solvencia. A primera vista, cabría entender que la mejor y más clara expresión de necesidades de solvencia viene dada por el capital de solvencia obligatorio (SCR).

Pero está claro que en el entorno de la directiva y sus normas de desarrollo ambas cosas son conceptos distintos: en primer lugar, porque la propia directiva dice con rotundidad que la autoevaluación de riesgos y de solvencia no servirá para calcular un capital obligatorio; y, en segundo lugar, porque las normas de desarrollo de la directiva (directrices de EIOPA) dicen que en la determinación de las necesidades globales de solvencia deben tenerse en cuenta otros riesgos que no intervienen en el cálculo del capital de solvencia obligatorio. Además, a diferencia de lo que ocurre en el planteamiento subyacente en el cálculo del SCR, el horizonte temporal que ha de considerarse no es de un año, sino el periodo de planificación, que no debe ser inferior a tres.

Lea el texto íntegro de la tribuna de José Luis Maestro, en la página web de INESE.