Solvencia II, una oportunidad de poner en valor la labor del auditor interno

Javier Faleato
Director general del Instituto de Auditores Internos de España

Hace algo más de un mes, el Instituto de Auditores Internos de España celebró, junto a MUTUA MADRILEÑA, el VII foro de Auditoría Interna del sector Asegurador, bajo el título ‘El Auditor Interno y Solvencia II, de la Norma a la Práctica’. El objetivo principal del foro era debatir y analizar los retos y prioridades del sector asegurador, y la labor del auditor interno dentro de las exigencias de Solvencia II.

Todos sabemos que el control interno de una organización empieza por implantar una política de riesgos adecuada y una mentalidad ética desde arriba. Las organizaciones deben contar con sistemas de control interno y de gestión de riesgos sólidos y eficaces, y auditoría interna es quien mejor puede asegurar a la alta dirección que se está haciendo correctamente, proponiendo además las mejoras oportunas para proteger el valor de la empresa.

Nuestra profesión, la auditoría interna, debe erigirse en compañías de cualquier sector como función de gobierno indispensable en el mantenimiento del control y su coherencia interna. Pero, en un sector como el asegurador, la eficaz labor de supervisión y control del riesgo de las compañías es especialmente imprescindible para el buen funcionamiento de las entidades. De hecho, la crisis ha demostrado que una auditoría interna eficiente contribuye enormemente a que las empresas sean más conscientes de los riesgos y los gestionen con mayor prudencia.

En estos momentos, la implementación a tiempo y de manera eficaz de la normativa europea Solvencia II, es uno de los retos inmediatos a los que hay que hacer frente. Y no hay duda de que supone un gran esfuerzo humano y económico para las compañías pero, a pesar de ello, no podemos olvidar que se trata de reforzar el control interno de las entidades, y mejorar ese control siempre es bueno para mejorar el funcionamiento.

Para nosotros, los auditores internos, Solvencia II es sobre todo una oportunidad de poner en valor nuestra labor dentro de las entidades, siempre y cuando contemos con los recursos suficientes, humanos y técnicos, para desarrollar nuestro trabajo de forma eficaz.

Hoy por hoy, la realidad nos demuestra casi a diario que España necesita afianzar y reforzar la Auditoría Interna, lo que determinará una mejora de la transparencia, de la gestión de los riesgos, del buen gobierno y, por tanto, a la larga, de la competitividad y la credibilidad de su economía.