Según SWISS RE. “El importante papel de los modelos internos de las reaseguradoras está siendo amenazado”

Los reaseguradores globales tienen una larga historia de gestión de los riesgos más complejos de la sociedad. Para lograr el éxito en esta gestión, según se destaca desde SWISS RE, se requiere “el uso de modelos internos que ayudan a la gestión de sólidos riesgos, una buena dirección en los negocios y en la solvencia”. Los recientes debates impulsados por la Asociación Internacional de Supervisores de Seguros (IAIS) sobre el uso de modelos internos para determinar la solvencia regulatoria y la posibilidad de superposiciones de supervisión en Europa ponen en peligro este progreso, añade la reaseguradora. Una publicación del Consejo Asesor de Reaseguros (RAB), Modelos internos: una perspectiva de reaseguro, explica por qué los modelos internos siguen siendo la medida más precisa del riesgo para los reaseguradores y el mejor impulsor para una buena gestión del riesgo.

El panorama mundial del riesgo está cambiando, asevera SWISS RE. Los efectos negativos de la crisis financiera siguen estancando Europa, el cambio climático está aumentando la frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos y la sociedad está bajo presión para responder a los riesgos que plantea el envejecimiento de la población, los avances tecnológicos han expuesto a las personas y las empresas al riesgo cibernético. Además, la adaptación a este panorama de riesgo cambiante y la identificación de los riesgos emergentes está en el centro de los modelos de negocio de los reaseguradores.

Las complejas interdependencias y el impacto conjunto de los riesgos requieren en consecuencia modelos sofisticados. En los últimos 20 años, los reaseguradores mundiales han invertido significativamente en el desarrollo de sus propios modelos internos, los cuales han demostrado ser cruciales para una gestión de riesgos sólida y dirección. Pero ahora, añade la reaseguradora, el importante papel de los modelos internos está siendo amenazado: “Los modelos internos tienen una serie de beneficios, haciendo que el perfil de riesgo de las empresas sea más transparente y enriquezca el diálogo entre el supervisor y la empresa. También modelan el riesgo de manera más detallada, reflejando de cerca el perfil de riesgo de una empresa”, afirma SWISS RE.

Pero, a raíz de la crisis financiera, ha habido un debate significativo sobre los méritos de los modelos internos versus los enfoques más estandarizados. Los supervisores en Europa habían aceptado el importante papel que desempeñan los modelos internos en marcos avanzados de Solvencia, sin embargo, las discusiones recientes entre los supervisores nacionales de la IAIS y de la EIOPA sobre la concesión de los modelos y sobre superposiciones de la supervisión a los modelos internos ponen en peligro este progreso y no reconocen los beneficios de los modelos internos, detalla el escrito.

Interés común en cerrar la brecha de protección

El cambiante panorama mundial del riesgo hace esperar que aumente la demanda de seguros. Como resultado, se espera un aumento correspondiente en la demanda de reaseguro. Los reguladores y las empresas tienen un interés común en abrazar estos desarrollos con el fin de cerrar la brecha de protección. Pero, para hacerlo de una manera correcta, los marcos regulatorios deben ser lo suficientemente flexibles para que puedan adaptarse fácilmente a las especificidades locales y captar el perfil de riesgo cambiante de los reaseguradores globales. En este contexto, los modelos internos son suficientemente adaptables para poder reflejar el panorama de riesgo en evolución y las especificidades locales, tal y como asevera la reaseguradora.

Entonces, ¿cuál es el futuro para el uso del modelo interno? se pregunta SWISS RE en este escrito. La respuesta de la RAB alienta a la EIOPA y a los supervisores nacionales a abstenerse de superposiciones de supervisión y a mantener un diálogo sobre las experiencias en los mercados nacionales en relación con la aprobación y el uso de modelos internos. Esto, señalan, “será muy valioso para mejorar el diálogo de supervisión entre las empresas y sus supervisores y asegurarse de que los debates se centren en los verdaderos problemas de riesgo”.