La adaptación a Solvencia II

XXXIII Encuentro Intereuropeo de Reaseguros (‘ENTRE 2015’)
El Reaseguro afronta los desafíos de la innovación y el marco regulatorio

Trinidad Miñarro, director de postgrado de Solvencia II de INESE/IL3 Universidad de Barcelona, condujo un panel de expertos que compartieron su experiencia en la adaptación a Solvencia II. María José Navalón, responsable de Autorizaciones de la Subdirección General de Solvencia de la DGSFP, destacó la satisfactoria respuesta de las aseguradoras españolas en la presentación de información sobre su adaptación, recibiendo datos incluso de algunas compañías que no estaban obligadas. “Esta fase preparatoria ha dado impulso a la adaptación de todas las entidades”, declaró.

Enrique Jorge Rico, director general de UNIÓN ALCOYANA, reconoció que cuando se empezó a hablar de Solvencia II, en 2001, surgieron dudas referidas a cómo iba a afectar a la gestión del negocio, los costes que podría tener, cómo podría afectar a su viabilidad o si dispondrían de recursos materiales y humanos. “Nos dimos cuenta de que nuestro problema no estaba en el Pilar I, sino en el Pilar II y en el gobierno corporativo”, precisó.

José Boada, presidente de PELAYO, explicó que en la mutua han intentado “que la aplicación de la normativa esté imbricada en la gestión de toda la compañía, sirviendo para tomar decisiones en cada una de las áreas”. Igualmente, remarcó que “el Consejo de Administración tiene que ser muy consciente de lo que implica el Pilar II y de que la última responsabilidad es suya”. También insistió en la importancia de un flujo de información “fluida y fiable” y en el papel que tiene Solvencia II en la definición de la estrategia de la empresa.

Cerró la mesa redonda Juan Pablo Olmo, director del Área de Cumplimiento de MAPFRE, quien coincidió en que “la cuestión a desarrollar eran los temas de sistema de gobierno y control interno” del Pilar II. Entre los aspectos más reseñables de la implantación de Solvencia II, hizo hincapié en la integración de la gestión de riesgos en el proceso de toma de decisiones, la transparencia informativa hacia el supervisor y los clientes y los cambios organizativos que supone. Por el contrario, advirtió de que “va a tener incertidumbres”, puesto que “hay demasiados puntos abiertos a interpretación”.