Efectividad de los cambios introducidos en la Ley de Contrato de Seguros por la LOSSEAR

Pablo Muelas. Subdirector General de Seguros y Regulación de la DGSFP

Una vez aprobada la Ley 20/2015, de 14 de julio, de Ordenación, Supervisión y Solvencia de las Entidades Aseguradoras y Reaseguradoras (LOSSEAR), uno de los asuntos que ha despertado interés en el sector ha sido la fecha de entrada en vigor de las modificaciones introducidas en la Ley de Contrato de Seguro (LCS) a través de la disposición final primera de la propia LOSSEAR. Prueba de ello es la consulta recibida en la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP) sobre la interpretación sistemática de la disposición transitoria decimotercera y la disposición final vigésima primera del texto legal.

Para aclararlo se ha publicado recientemente en el sitio web del supervisor la respuesta. Lo interesante de la misma, haciéndose eco de lo que establece la ley, es que distingue entre la efectividad (jurídica) de los cambios, y la escalonada adaptación en el tiempo de las pólizas, dando prevalencia a lo primero sobre lo segundo como manifestación evidente del carácter consensual del contrato de seguro. En otras palabras, todos los cambios operados en la LCS desplegarán plena eficacia desde el 1 de enero de 2016; mientras que las pólizas que reflejan los términos del acuerdo se irán adaptando, cuando se trate de nuevos contratos, del 1 de enero de 2016 al 30 de junio de 2016, y cuando se trate de renovaciones, del 30 de junio de 2016 al 30 de junio de 2017, en este último caso, en las fechas de sus respectivas renovaciones.

Con este planteamiento cabría preguntarse, pongo por caso, si un contrato anual que se renueva el 1 de marzo de 2016 podría documentarse con una “póliza antigua”. La respuesta, conforme al calendario de transición explicado, es afirmativa, pues la entidad aseguradora podría esperar a la siguiente renovación un año más tarde, que es cuando la Ley prevé la ventana de actualización para los contratos vigentes. Ahora bien, esto no debilita la eficacia de las novedades en la LCS, muchas de las cuales afectan a todas las pólizas, por ejemplo la reducción del plazo de oponibilidad de los tomadores, que se reduce de dos meses a un mes antes de la conclusión del período del seguro. No olvidemos que esto es una mejora para los tomadores.

En el mundo de lo probable, que en este caso coincide con lo deseable, las entidades aseguradoras evitarán incurrir en esta dicotomía jurídico-documental salvo que les resulte materialmente imposible, o muy gravoso, tener las pólizas, de nuevos contratos o de los renovados, adaptadas a los cambios el 1 de enero de 2016. La contrapartida lógica a este razonable período de adaptación pautado para la documentación de los seguros, que se suma al tiempo transcurrido desde la publicación de la LOSSEAR el 15 de julio de 2015 hasta el 1 de enero de 2016, es informar por todos los medios y canales a los tomadores, asegurados y beneficiarios que los nuevos derechos reconocidos en la LOSSEAR son aplicables a sus contratos de seguros desde el 1 de enero de 2016.